Sobre mi formación y camino
Si bien soy de profesión Licenciada en Bibliotecología, la vida me ha llevado por nuevos caminos. Hoy elijo la senda de acompañar a las personas que están transitando el final de su vida para que este pueda ser vivido desde la consciencia y el amor. Porque aunque parezca que no hay mucho por hacer, este momento es de una gran riqueza a nivel espiritual.
He realizado diversos cursos y muchas lecturas, pero también una profunda introspección y, sobre todo, teniendo siempre presente mi propia finitud. Porque no podemos acompañar a otros a transitar los caminos entre la vida y la muerte si de alguna forma no los hemos conocido y abrazado nosotros también.
Quiero destacar que a lo largo de mi camino he cultivado la conexión con los planos sutiles, lo que me permite sintonizar desde el mayor de los respetos, con la guía que los ángeles y su energía amorosa tienen para ofrecer en momentos de transición, siendo esa guía un sostén sereno, libre de juicios y centrado en lo que cada alma necesita.
El Reiki y otras herramientas espirituales y energéticas también están presentes, siendo fundamental en dos aspectos: en el cuidado de quien va a ser acompañado y en mi propio cuidado. El autocuidado en el ejercicio de este tipo de acompañamiento es fundamental, ya que mi energía y claridad espiritual deben estar lo más limpias y despejadas posibles para poder entregar lo mejor de mí.

Como seres humanos son diversas las dimensiones que nos conforman. Nuestra dimensión espiritual es prioritaria para acompañar el cuidado de nuestro cuerpo físico en el final de la vida o cuando tenemos decisiones importantes que tomar a la hora de elegir sobre tratamientos médicos. El acompañamiento espiritual no sustituye a los cuidados paliativos ni la atención psicológica, camina junto a ellas, coordinando acciones en beneficio de quien está atravesando ese momento tan trascendental en su vida. El enfoque parte de una certeza profunda: cada persona es única y su manera de atravesar la despedida también lo es.
